Aquí tenemos un auténtico quebradero de cabeza con el que nuestros clientes y comerciales se topan cada vez más a menudo. Imagina que para tu nuevo proyecto compras, por ejemplo, un tubo sin soldadura de Ø18 mm × 2 mm y una barra de acero inoxidable de Ø14 mm. Lo más normal del mundo es asumir que una pieza entrará como anillo al dedo dentro de la otra y que podrás unirlas sin despeinarte. Desde un punto de vista puramente matemático, la cosa tiene todo el sentido del mundo, ya que $18 - (2 \times 2) = 14$ mm. Sin embargo, cuando llegas al taller y te pones manos a la obra, resulta que en la práctica... ¡eso no va ni a tiros!